21.1.12

Mari mari shiweñ


Como un soplo de aire cálido llegaste a mi vida, me hiciste entender un poco acerca de la ignorancia humana. Algo aparte de la panza crecía dentro de mi, más tarde comprendí...

La hermosa ternura que trasciende desde mi única madre la Tierra...

La savia del entendimiento recorría mis raíces, los rayos de sol tocaban la punta de mis hojas estimulando, la música del viento te hacía danzar...

Al tiempo de sentirte, te comprendí.
Al tiempo de tocarte, te oí.
Al tiempo de olerte, te amé, como puede amar un animal, sintiendo de ADENTRO.

El mar fue nuestra fiesta, las olas eran nuestras aliadas, bailaban celebrandote con una gran coreografía semana tras semana, mes tras mes, el señor sol su presentador y mi ventana el escenario. La luna por las noches aseguraba tu dormir, con caricias y susurros te hacía
c r e c e r.

Por las mañanas te saludaba compañero, te acariciaba y siempre te cantaba, tú me respondías con hipos y patadas. Comenzaba nuestra travesía hacía un mundo dibujado con constancia y esfuerzo, para que cuando llegaras, no sintieras tanto frío y pena.

Me comunicaste cada uno de tus giros.

En mi interior NEWEN.

Abracé la paciencia, me hice amiga de la mesura y esperé...

Preludio de luna nueva.

Mi cuerpo regurgitando el deseo, sintiendo la combustión del amor-odio chispeante,

adrenalínica...
violenta...


Luna nueva, mi fertilidad abrazando tu desconsuelo, tu fracaso. La belleza de la carne exhibida, echada de menos.

Tu carne fresca, colgando, pidiendo, mutando...
Tu mente... e v a d i e n d o.

Los roces de nuestros brazos sellarón el trato, explotando, batiendo, produciendo un tremendo calor.

Te ofrecí mis caderas en señal de tregua, para que cumplierás tus palabras, recorriendo con olas los caminos de la existencia destinada a ser.