30.1.09

Paranoias.

Las almas en pena compiten por poseerme,
Y en el momento de las inconciencias huéspedes se manifiestan con fuerza maldita en mi cuerpo sutil y débil, me manejan a su antojo me absorben la energía y carcomen mi cerebro provocando la amnesia.

Despierto en un hospital moribunda con agujas en los brazos y una mujer hablando en un lenguaje, que en ese momento para mi resulto indescriptible, arranco las agujas que surcaban mis venas inyectándome alimento artificial, en una acción automática dejo atrás ese decadente escenario, salgo a la calle y poco a poco comienzo a recobrar la conciencia, los muertos en pena hicieron lo suyo.

Voy en busca del único regazo que calmaría mi pánico y mi cordura, no lo encuentro, lo he perdido seguramente estará entre medio de otras piernas…

El miedo se hace posible dentro de una mente perturbada, el pánico atrae a más demonios dentro de mí, es lo que siempre espere de la vida, pero ahora que me encuentro muerta en vida, esperando noche tras noche mi consuelo, las pupilas ya se encuentran grisáceas y perdidas, el tono de mi voz se ha tornado extraño y melancólico,
NO E X I S T O.

Creo que el mayor y gran demonio dentro de mi, el que me consume, me corrompe y me extrae la vida para hacerla parte suya, el demonio más grande que cercena mis partes
eres tú.